Dolor, amor, esperanza

 Dolor, amor, esperanza...
tengo que matar a uno de los tres.
No puedo aceptar si me falta el coraje,
no puedo saltar pasos de este duelo interminable

Sé por experiencia que cuando no se puede olvidar
es porque del otro lado hay un corazón que piensa,
pidiendo una segunda oportunidad.

Yo no soy presa de alguien a quien el orgullo le demora
No soy el chico expiatorio del ego de nadie.
Sé que por las noches, sueñas un encuentro sin culpa
porque en el fondo sabes que me debes una disculpa.

Dolor, amor, esperanza...
Tengo que matar a uno de los tres.
El dolor puede irse si mato a la esperanza,
pero aparece la resignación 
que puede matar al amor de una sola vez.

Si un día la vida decide encontrarnos
y de por medio hay un café, 
no será una conversación para limar asperezas,
sino para cerrar el capítulo de una buena vez.
¿Vale la pena?

Amor, dolor, esperanza...
Voy a matar de una a las tres.

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