Crueles tonalidades de grises
Soy una marioneta de egos incluso del mío. La gracia habla de frente y cuando no lo hace, desconfia. ¿Podré justificar otredades si no justifico la mía? La aceptación es un viaje del que puedo presumir impoluta. Pequeños fuegos por todas partes, pequeños males mentales círculos viciosos para convertir en arte Y luego tirar a la basura. ¿Mi necesidad es más egoísta que la tuya? ¿Tu necesidad es egoísta? No podré saberlo nunca, más sé, que siempre seré la que tuvo condiciones pero resultó espuma. Y empiezo a contaminar mentes ajenas imagino cómo piensan con respecto a lo que pienso y solo quiero no pensar. Convertí en religión esta espiritualidad en ruinas. La niña sonríe apenas cuando ha aprendido a hacerlo y cuando debe sonreír se acuerda lo triste de sus desvelos. Me entregué al cielo sabiendo que no puedo soltar el control, y le mentí diciendo que a su mereced apago el motor con apego al resultado. Soy lo que no sé que soy, si acaso, sir...