Crueles tonalidades de grises

Soy una marioneta de egos
incluso del mío.
La gracia habla de frente
y cuando no lo hace, desconfia.
¿Podré justificar otredades 
si no justifico la mía?
La aceptación es un viaje 
del que puedo presumir impoluta. 

Pequeños fuegos por todas partes,
pequeños males mentales 
círculos viciosos para convertir en arte
Y luego tirar a la basura.

¿Mi necesidad es más egoísta que la tuya?
¿Tu necesidad es egoísta?
No podré saberlo nunca,
más sé,
que siempre seré
la que tuvo condiciones
pero resultó espuma.

Y empiezo a contaminar mentes ajenas
imagino cómo piensan
con respecto a lo que pienso
y solo quiero no pensar.

Convertí en religión esta espiritualidad en ruinas.

La niña sonríe apenas 
cuando ha aprendido a hacerlo
y cuando debe sonreír se acuerda
lo triste de sus desvelos.

Me entregué al cielo sabiendo
que no puedo soltar el control,
y le mentí diciendo
que a su mereced apago el motor 
con apego al resultado.

Soy 
lo que no sé que soy, 
si acaso,
sirve de algo ser alguien.

Intentamos desaprender
lo que nunca tuvieron que enseñarnos
y caigo en cuenta de que,
soy candelero apagado.

Perdón si hablan mis sombras
no puedo curar las raíces,
intento mantener verdes las hojas
en este otoño que abanico
crueles tonalidades de grises.

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